Después de tiempos muy difíciles donde las máscaras se desenmascaran solo queda decepción en el contingente, y cada uno en la medida de la corriente sigue sus vidas, sigue y sigue por el camino tortuoso de la indiferencia y apatía por el dolor ajeno, sin pensar que esa herida es una herida de muerte……el país en llamas es un país dividido.

¿Cómo salir del curso de esta corriente?

Promover la participación ciudadana de uno en uno, en procesos socioeducativos, en procesos de despertar, con material comunicacional efectivo, potente y claro para reanimar el tejido social de la comunidad.

Ser activos en estar presentes, en recoger la inteligencia de cada uno, de sus formas de ser, información de la interacción vecinal importante, convocar a los vecinos y vecinas a que puedan aportar desde su identidad cultural, desde sus rasgos, idioma, costumbres, por el puro deseo de apropiarse de lo que es nuestro y que eso sea un motivo valorado por la mayoría.

Nuestra cultura ancestral, que conlleva espiritualidad, se ha perdido,  por lo cual la convivencia con el entorno también ha sufrido la división entre el habitar y su significado en la comunidad. Todo intento, decisión, o logro que quiera alcanzarse parte desde una idea. La tendencia tramposa o automática es creer que la idea o forma está clara en los habitantes y que la definición no cambiará mucho lo que obtengamos, usemos las palabras que usemos para definir el habitar en nuestra comunidad. Es de vital importancia volver a reencontrarnos con las ideas primarias de nuestra cultura y conservar el respeto por todo lo viviente que tenían nuestros antepasados.

Y en esto quiero no ser mal interpretado, hablo del contenido histórico de la sabiduría humana, solemos decir, » nos cantamos y nos celebramos, me celebro y me canto a mi mismo», que genialidad de brillar, de fluir en armonía….hay que apropiarse de forma sincera y solida de los conceptos antiquísimos de nuestros pueblos, es el origen de sus formas de ser de su Identidad Cultural.

Venimos de una cultura donde la alegría se cultivaba en comunidad, donde la historia resumía el éxtasis de las cosechas y la buena pesca, de estados donde el brillar era el brillo que emana del interior y de la naturaleza.

Estamos convencidos que al recuperar el estilo de las personas por su forma de ver el mundo puede transformar estados depresivos a emociones como la alegría, confianza y seguridad de permanecer vigentes en esta actualidad, sino, además, irradiar de energía en forma totalmente independiente del curso de los acontecimientos externos, por el hecho de estar única, sólida y presente en el pilar donde apoyan su vida, la armonía con el entorno y la alegría de vivir.