Las organizaciones están virando a su estado natural futuro, hacia el cuarto sector, las empresas híbridas: una suerte de sumatoria de lo mejor de la empresa tradicional privada cuyo foco principal es el beneficio económico y las organizaciones sin fines de lucro en sus distintas modalidades, cuyo objetivo fundamental es la generación de valor social.

En los próximos veinte años todas las empresas serán sociales.

Lo que se busca es lograr el mayor impacto social posible, beneficios económicos sin exclusiones y sobre el medio ambiente. En definitiva la empresa moderna se esta volcando al logro de dos objetivos complementarios, beneficios financieros (racionalidad en el uso de recursos) más impacto social (finalidad y sentido en el que hacer humano).

Estamos en la época de las personas, las personas son el centro del mundo.

En este ambiente las personas orientan su desarrollo emprendiendo en aquellas áreas en la que puedan expresar su mejor valor, trabajar en lo que son buenos, trabajar en lo que les gusta, en donde existen otros seres humanos dispuestos a pagar por estos productos y servicios, y que son pertinentes y oportunos para el desarrollo humano local.