En el teatro de Grecia no había micrófonos y la voz no era lo suficientemente potente como para llegar a los espectadores. entonces se usaban mascaras, lo curioso es que la etimología de la palabra persona viene del latín «persona», o sea mascara usada por un personaje teatral, lo cual permitía sonar , como algo para hacernos «oír».

En «ello» existen 2 reflexiones que llaman la atención, primero la relación entre persona y su significado de mascara, las personas nos mostramos en la realidad usando mascaras, no somos auténticos, no se conocen nuestras verdaderas intensiones ya que con ella obtienen algún beneficio.

Día a día conocemos personas que se muestran exitosas, generosas, buena reputación sin embargo en su interior se encuentran profundamente insatisfechas, ansiosas y/o deprimidas.

Segundo está relacionado con nuestro hablar, cuando decimos estamos creando un escenario a nuestros oyentes, estamos configurando una atmósfera, y las personas establecemos roles que son incongruentes, decimos y hacemos lo contrario.

Aunque la verdad se oculta detrás de la máscara,  lamentablemente estamos fingiendo ser  algo que no somos, y esto es por el miedo a ser rechazados, o por otros motivos, a la cercanía, al compromiso o  disfrazar nuestro verdadero ser.

Cuando una persona no es real «Muere», no se sostiene en el tiempo, enfermamos, nos automatizamos, por lo tanto,  ¿qué hay detrás de nosotros? es el ser y este ser ya sea por condicionamiento social, familiar, etc., no se muestra tal cual es, por que está dividido.

Esto mismo hay que tenerlo presente en los roles que construimos para disfrazar nuestro interior, el ser padre, madre, líder social, presidente de una organización, etc.

Por sus frutos los conoceréis dice el texto bíblico, no hay otra forma a menos que seamos todos psicólogos pero de los buenos….. con terapia en el corazón integrado con la mente y espíritu….

Un abrazo y bienvenidos al post.