El 31 de diciembre de 2019 las “Autoridades de la República Popular China”, comunicaron a la Organización Mundial de la Salud (OMS) casos de neumonía de etiología desconocida en Wuhan, una ciudad situada en la provincia China de Hubei. “Al igual que otros de la familia de los coronavirus, este virus causa diversas manifestaciones clínicas englobadas bajo el término COVID- 19, que incluyen cuadros respiratorios que varían desde el resfriado común hasta cuadros de neumonía grave con síndrome de distrés respiratorio, shock séptico y fallo multiorgánico”i.

Todos los virus SARS-CoV-2 aislados de seres humanos están relacionados genéticamente con coronavirus de poblaciones de murciélagos, especialmente aquellos de género Rhinolophus, que se distribuye en Asia, Africa, Medio Oriente y Europa. Sin embargo, aunque una gran proporción de los casos iniciales a fines de Diciembre de 2019 y principio de enero de 2020, tuvieron una relación directa con el Mercado de Alimentos del Mar de la ciudad de Wuhan en China, donde se vendían alimentos del mar y animales de especies domésticas y salvajes, investigaciones posteriores indican que el primer caso se produjo el 1 de Diciembre de 2019 y no tuvo relación con dicho mercado. Además, considerando el tiempo de incubación de hasta 14 días, ese caso pudo haberse infectado con otros contactos no detectados tempranamente. Por lo mismo, se están desarrollando estudios para determinar si infecciones humanas no reconocidas podrían haber sucedido a mediados de noviembre ii.